28 jun 2007


¿Disculpe?, ¿perdón? … No encuentro a los niños que traía conmigo, usted los ha visto?
Ayúdeme! Por favor! Contésteme…

Sí, ya se que estaba demasiado pendiente de caminar rápido y que es mi culpa,
pero dígame, se lo ruego,
es que no los encuentro por ningún lado.

Mmm… eran 3 o 4 o talvez 10, ya no lo recuerdo,
tengo mucho miedo de no encontrarlos,
no quiero, aún, dejarlos ir.

¿Qué se los describa?
Sí, claro, como no…
Uno era… (silencio)… era muy alegre,
(silencio)…como le explico,
sus carcajadas llenaban mi vida entera,
se llamaba Risa.
Había otro,…mmm sí, lo recuerdo bien,
era conquistador de cada gota,
su mirada deslumbraba con cada cosa nueva,
(silencio)…su nombre era Asombro.

No! Por favor, escúcheme un minuto,
se que me demoro bastante,
no se desespere, por favor,
que esto de hablar de esta angustia me cuesta mucho,
por favor, paciencia, le juro que lo logro…

Si, ya voy, continúo…
Había, aun, uno que saltaba cuando llegaba un ser querido,
daba abrazos a cada instante,
compartía las ideas más inimaginables,
no tenía limites,
a ese lo llamé Espontaneidad..

Pero, todavía, hay uno que tengo mucho miedo a perderlo,
lleva a todos los demás de la mano,
trae cada recuerdo,
y lo traía hoy conmigo.
No quiero dejarlo,
No quiero que crezca, ni que su mano suelte la mía,
Se llama Memoria.

Sí ya se,
ya sé que los niños deben crecer,
que debo dejarlos ir,
pero tengo miedo de dejarlos ir a todos,
o de entregar a aquellos que aún quieren permanecer aquí conmigo.

Sí señora, también he pensado eso,
pero quiero seguir teniendo la capacidad que algún día me otorgue la posibilidad de toparme conmigo misma, la capacidad de detenerme y verme de una manera completamente distinta.
No deseo perder la espontaneidad, ni el Asombro.

Quiero que en mi quepan las dudas mas obvias,
Igual que en un niño.

Pero, es que no se da cuenta?
Lo que sucede es que no solo nos habituamos a la ley de gravedad,
sino que a su vez, nos habituamos a la tierra.
Es como si al crecer perdiéramos la capacidad de dejarnos sorprender por el mundo.

Sí, eso es lo que realmente creo,
siento que si los dejo ir, padezco la etapa mas vulnerable de aferrarme tanto a lo cotidiano que el propio asombro por la vida, pase a un segundo plano.

¿No se da cuenta acaso que el mundo sigue siendo algo desmesurado, asombroso e incluso un enigma?

Y sepa usted que quiero encontrarlos a todos,
aunque eso implique el dolor de dejarlos luego.
Pero deseo recordarlos como la mas hermosa composición musical que alguna vez tuve y entonces dejarlos ir, no por completo, porque ya ve usted que yo no quiero nunca crecer del todo.

No sé señora, esto de buscar a los niños se me ha convertido en un enfrentamiento conmigo misma. ¿Me comprende?
Yo solo venía con mis niños a la feria por unas frutas
y usted ya ve en que terminó todo esto…

26 de Junio 2007

24 jun 2007

Parte dos...


Que que me pasa??

Me pasa que me subo a las micros y la gente es indiferente,
corre y va a codazos luchando por un centímetro del fabuloso sistema de transporte nuevo de nuestro país, que ha provocado nada mas y nada menos que el incremento de niños enfermos,
enfermos de rabia porque el tiempo no les alcanza, no llegan a la hora a ningún lado,
y que decir los padres enfermos de pena porque ya no ven a sus familias: cuando llegan a la casa ya todos duermen, y así, un ciclo, un sistema parlamentario que se demora como si lo que estuviera haciendo fuera elegir un par de pantalones de fiesta, un experimento con ratones de laboratorio…

Me pasa que en el transcurso de ganar ese centímetro de ahogado espacio,
la gente está preocupada del pelo y la uña, del reflejo y la apariencia.
Me subo a una micro a diario y me basta solo oler para sentir el enorme vacío.
Eso es lo que sucede, tantos ceños fruncidos y tanta queja…
Y de pronto en este viaje sube tan anhelado artista que lejos de molestar invita al fin, a encontrarnos un poco con nosotros,
pero mayor es la sorpresa pues la gente escapa, se sorda, otra vez la indiferencia.
Es lo mas fácil: arrancar.
Somos una sociedad que cobardemente arranca, nos da un miedo enorme la interioridad,
el encontrarse de frente.
Somos nosotros mismos responsables de nuestras limitaciones.
Nos escondemos tras facetas, nos inventamos mascaras, matices,
la gente le aterra la verdad,
y cuando nos vamos acercando a pensarnos, llegamos aun punto en que nos incomodamos y no somos capaces de aguatar esa incomodidad,
entonces, reaccionamos y volvemos a enmascararnos y es ahí donde mezclamos lo real con lo irreal,
y en esos ejes en que gira nuestra sociedad, nuestros miedos, nuestras aspiraciones: entre lo frágil y lo sólido, entre el contenido y lo vació: entre lo absurdo.

Y es entonces, cuando todo se nos vuelve confuso, y desconocemos hasta lo mas propio de nuestros rasgos, y lo mas duro de todo es que nos sucede a diario.

A diario me pasa que hay periodos en que no escribo y de pronto y desenfrenadamente, como hoy necesito, necesito vomitar todo de una vez sobre este sistema, dejando de lado toda probabilidad de fingirse…
A diario me pasa que me cuesta componer cuadros y pintar canciones…

Me pasa que de pronto sueño con escaleras rotas,
Que sueño un futuro que tengo pleno conocimiento de que es incierto a mis ojos, entonces, desintegro también, la magia de soñar…
Me pasa que soy buena para redactar, o quizas tengo facilidad para explciar las cosas de lo cotidiano,
Pero sy pesima para explicarme yo,
Para decir que me pasa a mi con mi verdad.

A cada instante me encuentro con mi cobardía,
Sí, esa aterradora cobardía, la misma que veo reflejada en la micro cada tarde, también está plasmada en mi.
Y entonces me cuesta entenderme, desconozco hasta lo mas sabido de mi pensamiento,
y me incomodo y me arranco.

Pero de un tiempo a esta parte intento quedarme en lo incomodo de esa situación, de exponerme a ese riesgo que implica enfrentarse.
Y sí, es verdad. Es verdad que no es fácil,
enfrentar y aceptar siempre es difícil, mas aun, para quienes evadimos,
pero también es cierto que después de hacerlo cada vez se vuelve mas cotidiano…

y las cosas tomas mas sentido,
toman forma y vida,
y la libertad se vuelve mas característica de nuestra esencia.

21 de Junio

23 jun 2007

Parte uno...


Dicen que esta es la forma mas cobarde y fácil
de evadir o enfrentar las situaciones (depende de que lado se mire).
Hoy no me parece fácil,
ayer tampoco.

Me pasa que he terminado por desintegrar todo,
que veo por todos lados vasos rotos,
todo esta fragmentado,
sí, y gasto esa frase, porque todo está así: fragmentado.
Desintegro todo, descuartizando cada cosa,
casi siempre hasta llegar al dolor,
pero lo mas terrible: nunca al llanto.

Cada semana, lunes voy hasta ese lugar,
Y cada semana salgo mas desprotegida,
con menos ropa,
me encuentro conmigo.

De un tiempo a esta parte me siento muy frágil.
La desintegración ha sido tal
que termine por desintegrar hasta la propia palabra.
Y es que esa maldita costumbre de pensarlo todo
Me vuelve cada día un poco mas loca…
Me cuesta mas encontrarme la razón, entenderme, explicarme..

Eso sí, de un tiempo a esta parte,
hay algo que no puedo desintegrar,
porque simplemente me descompensa a mi,
antes de que yo pueda hacerlo,
pero debo reconocer que es una sensación increíble,
va mas allá de mi,
por primera vez me agrada esa incomodidad.
Aunque me cuesta mas que nunca concentrarme,
Por mas que intento canalizar mis energías en lo que corresponde,
Sin pedirme permiso se escapan y entonces, no logro hilar ideas,
Ni converger en alguna situación.
De hecho no lloro hace un mes…

Y si esta es la manera mas cobarde y asequible, puedo entenderlo,
pero que es fácil, eso no señores…
a veces esta que es la mejor forma de liberarse y expresar para algunos,
también se nos complica,
y entonces, nace una lucha interna,
como un músico sin notas,
o un artista sin color….
Es cuando se experimenta todo tipo de sensaciones límites
Y nos enfrentamos u nos preguntamos que nos esta pasando...

20 jun 2007


"Me dirán que exagero y que cosas como éstas quedan sobreentendidas,
pero esto es precisamente lo que quiero evitar: el sobreentender;
el dar por hecho las cosas,
el dar por entendido el mundo,
el caer en la costumbre,
en el aburrimiento,
el morir en vida.
Quiero despertar cada mañana y volver a descubrir el sabor que tiene el jugo de manzana.
Una y otra vez,
y nunca darlo por hecho;
encontrar cada día algún detalle en su sabor que se me haya escapado,
y empaparme de él.
En pocas palabras, quiero vivir y darme cuenta de que estoy vivo..."


Marco Sakai.

10 jun 2007


“ Esta envenenada la tierra que nos entierra o destierra…
… Ya no hay parque, sino parkings.
Empresas en lugar de naciones.
Consumidores en lugar de ciudadanos.
Aglomeraciones en lugar de ciudades.
Competencias mercantiles en lugar de relaciones humanas.
No hay pueblos sino mercados.
No hay personas, si no públicos.
No hay realidades, sino publicidades.
No hay visiones, sino televisiones.
Para elogiar una flor, se dice hoy: “Parece de Plástico”.”


La desintegración de la esencia ha sido tal que el mundo ha perdido su identidad, se ha desenvuelto en negocios, transformándose en una verdadera empresa.
Esto, que es macro, llega a lo más recóndito de de la tierra, llega al pueblo, a tu casa o a la mia.
La empresa Tierra afecta a todos los colores, a todas las culturas.
Hoy pareciera que el ser pasa a un segundo plano, pareciera ser que la sociedad vive para poseer, se ha producido un fenómeno que ha quebrantado principio de moral-social. Esta carrera individualista pasa toda valla y obstáculo por alcanzar su meta, el individuo es capaz de poner en juego su credibilidad por conseguir tan anhelado objetivo: tener.
De pronto nos hemos visto sumidos en una tierra en que el consumo material de bienes, pareciera, otorgar una superioridad simbólica que se traduce en una superioridad real y que embarca en este gran buque otro nuevo concepto: pertenecer.

Ahora bien, podríamos combinar ambos términos, tener y pertenecer, conformando un tercero: Identidad.
Mediante el consumo desenfrenado y cotidiano que contenemos como sociedad, se desata una realidad que, querámoslo o no, es la nuestra.
Nuestra realidad gira con un eje llamado consumo, desintegrador de los verdaderos ideales, de las metas trascendentales.
Este afán adictivo de producir y comprar para conocer, poseer, pertenecer, nos identifica como sociedad.
Podríamos deducir que hoy, aunque el mundo reclama exhausto por un poco de ascetismo, la modernización pretende hacer que individuos y negocios encajen en un mismo lugar: La economía.
La ironía de esta afirmación no cabe en un trozo de papel, aún más: no cabe en el propio mundo. Definitivamente hoy estamos ciegos.
No es posible desear el encaje de ambas cosas en un mismo lugar, si se priva el acceso al consumo a los asalariados.
No es posible que una palabra como crédito, se desintegre de tal forma, vaciando el contenido de la credibilidad en algo tan petulante como lo es el dinero.
Es inadmisible acreditar por el poseer y no por el ser.
¿Qué nos esta pasando?
¿Cómo podemos seguir día a día consumiendo, teniendo conciencia de que mientras yo obtengo el placer que deseo, al otro lado de la ciudad o seguramente muchas mas cerca, hay quien esta desterrado del consumo que yo poseo?
¿Cómo es posible que día a día salgan modelos de autos nuevos al mismo tiempo que el círculo de la pobreza se hace más cotidiano y vertiginoso?

La perdida de un sentido trascendental esta delatada en cada accion que llevamos a cabo.
Tal como Ionesco y su obra “ La cantante calva”, que es un fiel reflejo de nadie mas que de nosotros mismos, el mundo es un completo absurdo y lo absurdo se mezcla con la realidad, son similares, más aún hoy vendría a ser como lo mismo.

Los ciudadanos- clientes ya no tienen sentido de ser.
La cirugía de los años ha vuelto el sistema en eso mismo un sistema! mecánico, en series, en una maquina.

Sin duda hoy nos asusta mirar atrás, nos corrompe ver la deformación que hemos tenido tanto en la sociedad como en los individuos que aquí habitamos.
El mundo y más bien los desprotegidos con su presencia siguen reclamando con ilusión un mundo mas estoico, mas equilibrado con un baño de ascetismo, anhelan ( y en el fondo anhelamos) recuperar la esencia, la simpleza de vivir, lo realmente necesario, el minimalismo de la vida, para así cuando todo s realicemos los consumos necesarios y pertinentes podamos gozar de ellos, podamos vivir siendo y con nuestra propia esencia podamos conocer, pertenecer y poseer la identidad que este mundo se merece y que sin duda con todos los recursos que hay vertidos sobre la tierra podríamos moldear.
Sin embargo la diversidad de pensamientos y la desigualdad de creencias transforman todo en algo prácticamente imposible.
Y es que si bien, podemos llegar a imaginar configurar y plasmar un mundo más igualitario y justos, estamos cegados por el “fantástico” mundo del crédito y consumo, nos engañamos junto a el. Nuestra sociedad ya adquirido y tiene completamente incorporados comportamientos compulsivos, mas aún en Chile, nuestro país en que pretendemos vivir en una vida de fantasía consumiendo como en Europa con salarios de Tercermundo, en donde si no tienes terminas engrosando la faja de miseria que trata de hacerse parte de los “ ricos” pero que estos a su vez los excluyen.

Viste! Las cosas no encajan, la esencia y el consumo no han logrado compatibilizar, aún cuando creemos que si lo han hecho, lo que realmente sucede es que estamos cegado, utilizamos la economía como un parche a nuestras heridas sociales, El mundo padece de contradicción constante, circular y vicioso.

La misma necesidad de crítica que nade de quien nota todo esto debiera ser un impulso de acción para poco a poco o si pudiese ser rápidamente cambiar esta situación: nuestra realidad.